El proyecto del siglo

A mis padres,

y a los que aun viven

en la Ciudad Nuclear.

 Por: Katherine  Bisquet

Alamar

Será el tiempo el que endurece los cuerpos de metal,

o el que los corroe,

será que cuando tocan la sal del océano

efectivamente se oxidan,

y temen navegar esos mastodontes armados

con los hierros del 80.

Será además que ya una vez huyeron

a otras tierras para formarse,

para armar la utopía del robot de hierro

y quedaron en la mitad del camino.

Será que en esas tierras se forjaron con lo imposible

en el momento de lo posible

y después de tan pocos años cayó el colosal paredón.

Pendimos, aún pendemos.

Entonces cayó la esperanza de vivir de la energía,

cayó la esperanza de vivir con energía,

en una ciudad inconclusa,

en una generación inconclusa,

joven e ingeniosa aún.

Y el naufragio alcanzó a todos

por estar hechos de uranio,

por no haber empujado la palanca,

por ver al robot que aún duerme,

en un apartado mundo que todos desconocen.

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