Katherine Bisquet: los síntomas de una generación

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Por Milho Montenegro

Por recomendación de un amiga llega a mis manos el cuaderno de poesía Algo aquí se descompone (Colección Sur Editores, 2014). La curiosidad me impulsa y abro las páginas de este libro en donde encuentro —como un ánfora de agua fresca— una voz lírica joven aunque firme, portadora de una vibra contundente, de un sello que le valió Mención en el Premio Wolsan-CubaPoesía 2013.

La autora de este conjunto de textos trae consigo la efervescencia y rebeldía que, por lo general, identifican a los más jóvenes. Ideas y criterios irreverentes, pero auténticos, son los que espeta y socializa a través de esta entrevista que —a modo de una bien intencionada aproximación— he querido establecer en la pretensión de hurgar, descubrir, quizás poder palpar esa madeja de emociones y doctrinas que la van situando —a su propio paso— dentro de los ámbitos literario de la isla. Propongo, entonces, seguir el rastro de aquello que se descompone y se salva de esta emergente poetisa, en el ardid de cada una de sus respuestas.

 

Según el acta del jurado en el Premio Wolsan-CubaPoesía 2013, tu cuaderno Algo aquí se descompone (Colección Sur Editores, 2014), recibió Mención por mostrar algunos aciertos parciales, que hacen pensar en autores que están en pleno crecimiento de sus poéticas (…), pero, ¿qué constituyó para ti, como autora, este reconocimiento, la publicación de tu poemario?

Para mí esto puede constituir el inicio de mi carrera como poeta (aunque no me considere como tal), ya que la publicación me insertó en el gremio sin muchos esfuerzos. Escribí este poemario, que son ciertamente mis primeros poemas, para probar qué tal me iba con la suerte (tomemos en cuenta que el premio consta, además de la publicación por la colección Sur, de 1500 cuc y la invitación al Festival Internacional de Poesía de Medellín); fue esta la causa por la que mandé a este certamen, ni tanto por el reconocimiento, pues nunca creí obtener nada; para mí todo fue una sorpresa.

 

En los argumentos que sostienen este cuaderno encuentro una sarta de arquetipos, de esencias, que vienen a ser pábulo, espina dorsal de los textos que lo componen —subrayo el tiempo, la pérdida, el amor/desamor, la familia, el sometimiento de la condición humana, fragmentos a veces diminutos de la realidad circundante—. Tomando en cuenta que eres una autora muy joven cualquiera podría preguntarse, ¿escribe Katherine Bisquet desde sus propias vivencias, o toma como sustento para su imaginario poético esas historias que, aunque ajenas, por momentos roza y deja estados de ánimos, interrogantes y preocupantes en el ser humano/mujer/ poetisa?

Escribo, claro está, de mis propias vivencias y de mis lecturas; fabulo, como todos. Mi segundo poemario El proyecto del siglo, cuenta mis vivencias y la de mis padres en La Ciudad Nuclear (Juraguá, Cienfuegos), donde se estaba construyendo el primer reactor nuclear hasta su interrupción en el año 92 con el derrumbe de la URSS. Mis padres, como muchos otros cientos de jóvenes, fueron convocados para este proyecto que fracasa mucho antes de que funcionara tal termonuclear. Para muchas personas este fenómeno representa un exotismo más de nuestra Revolución; para mí, representa la frustración y el desaliento de todas sus víctimas, entre ellas, yo y mi familia.

 

algo-aqui-se-descompone-120154Con la publicación de este libro por la Colección Sur Editores te adentras con decoro en la treta de escritores de la isla y das a conocer tu oficio escritural, sin embargo, ¿por qué la propensión hacia la poesía aun cuando —al menos en nuestro país— es el género que menos vende? ¿Consideras que en tu discurso poético aportas algo nuevo, diferente, al coro de autores cubanos?

No me preocupa el estado de la poesía en el país, si vende o no, no es un asunto que me desconcierte; pues en Cuba no existe un mercado editorial y tanto narradores como dramaturgos (salvo los más legitimados), no se sustentan con sus publicaciones. Escribo poesía porque es el género que me es viable para lo que quiero decir (aunque piense o prefiera otras artes para expresarme, como el cine; pero para eso necesitaría otras herramientas que aún no tengo). La poesía se me da y en estos momentos me aprovecho de eso. Por otro lado, contestando la segunda pregunta; el coro poético como tú bien apuntas, es totalmente polifónico y yo soy una voz más, con matices diferentes aunque para nada innovador. Las voces por lo general se diferencian para que exista una coralidad (y estamos hablando de una generación dispersa, en el que cada uno actúa por su cuenta y ya está démodé eso de andar en grupos con una estética bien marcada y vanguardista); al final todos somos sujetos diferentes en esta gran “Fuga poética”.

 

¿Qué crees del trabajo publicitario y del ejercicio de la crítica en relación a tu cuaderno?

Mi cuaderno se ha promocionado bastante, esta entrevista es muestra de ello. En cuanto a la crítica, no se ha hecho hasta el momento ningún trabajo sobre el libro, salvo algunas reseñas. Habría que cuestionarse el trabajo de la crítica literaria en el campo de la poesía, como mismo habría que cuestionarse esta obra en materia de calidad y aporte en la literatura cubana. Mi obra gustó, sí; ahora, te puedo decir que no causó el impacto necesario como para que la crítica posara sus ojos en ella.

 

¿Cómo valoras el ardid poético de los más jóvenes? ¿Encuentras en sus voces vitalidad, esa energía renovadora, auténtica, que se espera de las nuevas generaciones, de los que vendrían a ser el relevo de toda la historia poética que siempre ha caracterizado a nuestro país?

Aburrido e incoloro. Por supuesto, si es aburrido es porque no hay vitalidad, mucho menos energía. Hay que acelerar el paso si se quiere relevar toda una historia de poesía tan intensa. Son síntomas de nuestra generación el desapego, la indolencia.

 

¿Por qué no has publicado otro cuaderno? ¿Se trata acaso de un tiempo necesario que te tomas como autora, o está este hecho relacionado con otras causas ajenas a tu labor poética?

En realidad tengo escrito otro poemario, El proyecto del siglo (ya mencionado), el cual muchos conocen, cada vez que hago una presentación leo de este cuaderno. No se ha publicado porque aún no ha sido premiado y no quiero mandarlo a ninguna editorial por el momento. Ha obtenido algunos resultados, como mención en el Pinos Nuevos 2015 y en el Hermanos Loynaz 2015. La carrera me absorbe mucho tiempo, aunque siempre dejo un hueco para escribir.

 

¿Qué autores jóvenes tienes como referente? ¿Cuáles han influenciado tu escritura en algún sentido?

Hay varios autores jóvenes que tengo mucho en cuenta, ya sea por la cercanía con estos o por la mera admiración de su obra, algunos son Oscar Cruz, Larry Morales, Jamila Medina, Yanier H. Palao, Yansy Sánchez; pero en realidad creo que de ninguno he tenido una influencia. Como me he insertado reciente en el mundo de la poesía, he estado conociendo de a poco el trabajo de mis contemporáneos (hago la salvedad de que ninguno de los ante mencionados son de mi generación), aunque son autores que tomaría como referente para mi creación posterior.

¿Qué crees del concepto “Generación Poética”? ¿Consideras que pertenecer a un grupo/generación es importante para un autor y su obra?

La crítica se ha encargado de organizar, agrupar a los autores en promociones o grupo generacionales para un mejor análisis estético/discursivo. Es un trabajo que se ejemplifica en las antologías, en las reagrupaciones de los autores por generación, promoción o filiación estética. Rolando Sánchez Mejías, en el prólogo a la antología Mapa Imaginario, habla de la singularidad de cada poeta con su pasado, donde obviamente existe una relación pero de manera inquietante, laberíntica, que la convierte en una experiencia única e individual. En correspondencia a este criterio, Sánchez Mejías hace una compilación de los diferentes imaginarios poéticos cubanos más recientes hasta el 94, año de la publicación de la antología. Así pues, al seleccionar los autores, prescinde de los facilismos cronológicos tanto en la ubicación generacional como en la reagrupación por un momento histórico emancipador. Yo comparto este criterio, aunque no desdeño la importancia de la crítica en reubicar y clasificar la literatura, ya que nos facilita una mejor comprensión de la historia, de los momentos no vividos. Nuestro presente es caótico y disperso, como lo fue también el presente de nuestros antecesores. En estos momentos nuestra generación (los nacidos después del 90’) o nuestra promoción (los que estamos publicando después del 2013 o los que todavía están inéditos, pero que mantienen un ejercicio activo en los escenarios de la poesía), aun no estamos insertados o agrupados en una “Generación poética”, puesto que nuestras voces acaban de surgir y otras (la mayoría), no han sido descubiertas. Se trata de un grupo que se está gestando, formando, un tanto inmaduro y tierno, que aún no tiene la fuerza o las marcas de dureza de los grupos antecesores. Estamos, incluso, en la periferia de la más cercana Generación 0, coqueteamos con sus autores, pero no con sus poéticas, digamos que estamos procurando hacer lo nuestro. Mientras tanto es algo que está en proceso de cocción, la crítica futura se encargará de degustar el trabajo terminado.

 

¿Qué estás haciendo, creando en cuanto a escritura en estos momentos?

Ahora mismo estoy enfrascada en mi Trabajo de Diploma, una investigación sobre la temática del lenguaje y la religión en la obra del poeta Omar Pérez. Trabajo como jefa de redacción de poesía de la revista independiente de arte y literatura El Oficio. De igual manera colaboro en la misma revista con una sección de crónicas, donde publico una serie de “Fugas” (las crónicas llevan este nombre Fuga No. 1…, Fuga No. 2…, respectivamente), que hago a cuatro manos con el poeta Yanier H. Palao. Estoy escribiendo dos guiones (un largo y un corto de ficción), para proyectos futuros y así, todo lo que surja y me interese.

 

Atendiendo al título de tu poemario, ¿Cuánto de ti se ha descompuesto, cuánto se ha salvado tras la escritura de estos poemas?

Se ha salvado todo. He dicho mucho de lo que tenía que decir y lo que aún me queda lo sigo escribiendo. He evolucionado, como evolucionamos todos, y estas mutaciones se deben a un cambio de contexto y de condiciones. Mi obra de ahora no es la misma de antes, pero eso que escribí era yo hace cuatro años por eso lo sigo defendiendo. Todo lo que se descompone tiene hedor y de esa pestilencia que me afecta hablo, aunque de una manera diferente ahora.

 

¿Qué palabra utilizaría Katherine Bisquet para definir —apelando a sus propias usanzas como autora— lo que significa escribir poesía?

Sinceridad

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